NUEVA ESTÉTICA,
Nº60/marzo/2002
"Dieta. El peso de cada alimento"
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D
I E T A
El peso de cada alimento
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La naturaleza de cada alimento es tan caprichosa y rebelde
que en ocasiones juega en contra de nuestros intereses. Y
es que los alimentos una vez dentro del cuerpo buscan un sitio
donde acomodarse sin importarles si serán o no bien
recibidos
Para mantener la silueta esbelta es importante seguir una
dieta que se adapte a las características fisiológicas
de cada persona.
DR. JORGE PÉREZ
CALVO
Médico Naturalista y Generalista
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UNA
ZONA PARA CADA ALIMENTO
Las personas estamos formadas aproximadamente por un 75% de
agua, porcentaje que varía en función de la
edad. Sabiendo esto, podríamos decir que el ser humano
es como una gran disolución de sales minerales, mucopolisacáridos,
aminoácidos, grasas, etc. donde el agua es nuestro
principal elemento.
Precisamente esta condición que nos caracteriza determina
el comportamiento de los alimentos en nuestro organismo. Y
en este sentido, cada uno, en parte responde en nuestro interior
de manera similar a como lo harían en una disolución
salina. Para hacerlo más comprensible pondremos un
ejemplo. Si introducimos nata en un vaso de disolución
acuosa ésta tenderá a flotar; pero si en cambio
hacemos la misma prueba con un trozo de carne, comprobaremos
que éste se va al fondo. Lo mismo sucede en nuestro
organismo, donde cada alimento responde de una manera determinada
en función de sus características. Ello explica
que cada producto tienda a localizarse en una zona de nuestro
cuerpo. Además, hay que tener en cuenta que no almacenamos
sólo la grasa, sino también acumulamos en forma
de proteínas, líquidos y otros residuos.
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"Aunque
podamos comer de todo, no debemos alimentarnos de todo" |
anatomía
femenina
ALIMENTOS
CON DESTINO
LA DISTRIBUCIÓN
DE LOS ALIMENTOS VIENE CONDICIONADA POR EL HECHO DE SER HOMBRE
0 MUJER
Tradicionalmente, la Medicina Natural y la MTCH (Medicina
Tradicional China) analizan la respuesta de cada alimento
en el organismo y su localización en el cuerpo, una
jerarquía que viene marcada por la naturaleza de los
mismos. Este estudio debe ser individual para cada persona
ya que cada una reacciona de manera distinta a un mismo producto.
Ello explica que haya personas que tengan mayor tendencia
a acumular que otras. Según este principio, cada alimento
tiene su destino:
En el cuello, brazos y senos...
Justo en esta parte se concentran más los alimentos
denominamos expansivos, mas ligeros, como la fruta y sus derivados,
que generan en el organismo triglicéridos. También
tienden a acumularse los derivados lácteos más
ligeros como el yogur; lácteo azucarado, la bollería
más ligera; lácteos blandos como mantequilla,
nata, leche, crema de leche, chocolate; aceite; harinas refinadas
y blancas, azúcar, miel, etc.
Sabiendo esto, si se desea reducir volumen de esta zona hay
que seguir una dieta pobre en los alimentos mencionados.
En el abdomen...
Aquí tienden a acumularse más los productos
intermedios como el pan blanco, frutos secos o pastas refinadas.
También la cerveza, el alcohol y el azúcar pueden
producir más hinchazón abdominal, provocando
un mayor volumen en esta zona. No hay que olvidarse de incluir
la pizza y quesos como el brie, mozarella...
En nalgas, caderas y piernas...
En esta zona se concentran más los alimentos cárnicos,
como el jamón (en nalgas y piernas), la carne (en nalgas),
carne grasa (en muslos), embutido (en cartucheras) Hay que
incorporar a esta lista los lácteos duros como son
los quesos curados del tipo manchego, de bola, fondue, parmesano,
etc.
Saber todo esto es muy importante a la hora de realizar un
régimen, porque dependiendo de qué zona del
cuerpo se quiera reducir, se tendrá que eliminar de
la dieta unos productos u otros. Hay que tener en cuenta que
resulta más fácil adelgazar la zona superior
del cuerpo que la inferior, porque en esta última es
donde se acumula la proteína animal. Cuando una mujer
sigue una dieta rica en proteínas animales genera una
acumulación de residuos metabólicos contractivos
difíciles de eliminar de las zonas bajas del cuerpo
y que atraen la grasa expansiva a su alrededor. Un error habitual
es pensar que lo logrará siguiendo una dieta cárnica
proteica; si bien perderá peso, lo recuperará
fácilmente.
En este sentido diremos que, a grandes rasgos, y según
la Medicina Naturista Oriental los órganos de la mujer
son más contraídos que los del hombre (véase
la cintura por ejemplo), lo que genera en ella una menor tolerancia
a los alimentos contractivos y demasiado salados. Por ello
suele preferir el pescado, verduras, frutas y la proteína
vegetal.
Metabolismo
el correcto equilibrio
LA OBESIDAD Y CIERTA ACUMULACIÓN
DE GRASA VIENEN MARCADAS
POR UN DESEQUILIBRIO METABÓLICO Y ENERGÉTICO
Cuando existe un exceso de acumulación de grasa en
determinadas partes del cuerpo, se puede deber a un cierto
desequilibrio metabólico. Para arreglar esta disfunción
hay que eliminar algunos alimentos, siguiendo una dieta desintoxicante
y eligiendo aquéllos que nos sean más beneficiosos.
Sólo así se obtendrá un adelgazamiento
estable.
Pero las dietas no son milagrosas, lo que quiere decir que
no se debe perder peso en 3 días, sino adelgazar de
una manera progresiva, entre 6 ó 12 meses, para que
el metabolismo se estabilice.
En todo momento hay que rechazar aquellas dietas de adelgazamiento
"relámpago", porque esta pérdida de
peso tan rápido perjudica el organismo. Además,
esta imprudencia puede ocasionar cierta acumulación
de toxinas, dioxinas, metales pesados, que se acumulan en
la grasa y afectan al sistema nervioso, lo que puede conducir
a depresiones, tensión nerviosa, alteración
del comportamiento... Para evitar esto es conveniente aportar
sustancias y alimentos que ayuden a drenar estos tóxicos
durante el tratamiento del adelgazamiento. |
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La
importancia de comer bien
En definitiva, los productos que engordan son aquéllos que
menos se adaptan a nuestra biología. Porque las personas,
dada nuestra condición, disponemos de un tipo de alimentación
propia de nuestra especie, y es que aunque podemos comer de todo,
no debemos alimentarnos de todo. Esto quiere decir que tenemos que
adaptar nuestra dieta a nuestras necesidades biológicas y
entorno geográfico.
Aunque no lo parezca, la latitud y el lugar donde se vive son determinantes
a la hora de alimentarnos. Porque nuestra dieta viene condicionada
por la región geográfica en la que vivimos, de ahí
la diversidad y riqueza gastronómica de cada país.
Es importante que adaptemos nuestra dieta al hábitat que
nos corresponde, sólo de este modo evitaremos cualquier acumulación
alimenticia innecesaria.
Por ejemplo, ello explica que en los países fríos
se coma menos fruta, todo se cocine más (incluso los vegetales),
y en su dieta abunden los cereales, el pescado y la carne. En cambio
en los países mediterráneos, este tipo de alimentación
sería inadecuada y conduciría a una posible obesidad.
La dieta mediterránea es rica por su variedad de pescados,
vegetales, legumbres, cereales, frutos secos, frutas, incluso algas.
Curiosamente la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda
este tipo de alimentación, pero hay que saber elegir bien
los alimentos para evitar su almacenamiento corporal. Por ejemplo,
sería recomendable incorporar más algas, porque contienen
minerales y un alto valor nutricional; además ayudan a adelgazar
y eliminan toxinas
“ Dependiendo de qué zona del cuerpo se quiera reducir,
se tendrá que eliminar de la dieta unos productos u otros
”
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"Dependiendo
de qué zona del cuerpo se quiera reducir, se tendrá
que eliminar de la dieta unos productos u otros " |
A
favor de un metabolismo activo
La acumulación o sobrecarga de alimentos produce un cansancio
metabólico, favorecido por el descenso de la energía
interna que también utilizamos para actuar, pensar, movernos,
etc. Esta fuerza es fundamental para realizar bien la digestión
e interviene en el proceso de disolución de las grasas retenidas.
Por lo tanto, es importante incrementarla en la medida de lo posible,
de lo contrario, se ralentizará el metabolismo basal. Ello
explica que muchas mujeres engorden, aún siguiendo una dieta
equilibrada.
Hay ciertas conductas que apagan esta energía vital y propician
la obesidad. Por ejemplo: beber agua fría, tomar demasiada
fruta o zumos. En cambio para estimularla, se recomienda un régimen
alimenticio con cereales como el mijo y el trigo sarraceno.
Cuando la mujer rebosa de vitalidad el pecho está más
firme, pero cuando esta energía disminuye aparece en él
la flacidez. En este sentido, la medicina china relaciona la ptosis
mamaria con la bajada de la fuerza digestiva y de vitalidad. Esta
teoría también es aplicable a la piel, papada, etc.
En cuanto al tamaño del seno, podemos decir que éste
viene en cierta medida determinado por la dieta además de
por la constitución. De manera que encontramos alimentos
que potencian el desarrollo del pecho y otros que no. Por ejemplo,
un exceso de carne promueve que éste disminuya, sin embargo,
una dieta equilibrada con vegetales, proteína, legumbres,
grasas esenciales, vitamina E, etc. hace que se desarrolle más.
Unas ojeras pronunciadas se relacionan, según la Medicina
Tradicional China con unos riñones con problemas energéticos,
una línea del entrecejo muy marcada indica acumulación
o sequedad en el hígado y unas arrugas pronunciadas en la
comisura de la boca pueden indicar que la disfunción se sitúa
en la zona reproductiva.
Por otro lado, la celulitis esta relacionada indirectamente con
la falta de energía, vitalidad y carencia de tonificación
en esta zona. En este sentido, todo lo que son lácteos, bollería,
embutidos... se acumulan debajo de la piel, pudiendo generar adiposidad.
La abundancia de vello o carencia del mismo está en parte
condicionada por la dieta, ya que hay alimentos que favorecen la
aparición de éste; uno de los más implicados
es la proteína animal. Por lo tanto, eliminando este tipo
de productos se puede frenar el exceso de vello corporal. |
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