DISCOVERY SALUD,
Nº25/febrero/2001
"La curación a través
de los alimentos"
A
l i m e n t a c i ó n 
C
ómo tratar
la cistitis
con la alimentación

El
gengibre y las enfermedades del corazón
La raíz del gengibre fresca puede ser muy beneficiosa
para el corazón y el sistema circulatorio al enlentecer
la coagulación de la sangre. Se puede tomar añadiéndola
a guisos y ensaladas o echando su jugo a los aliños,
a las bebidas calientes, a las sopas, al té... (para
conseguir el jugo, rayar el gengibre previamente y escurrirlo
entre los dedos. Añadir unas 15 o 20 gotitas por taza).
El gengibre es además excelente para favorecer la digestión.
Y evita los gases y el meteorismo. |
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• Qué es
Cistitis es el término dado a la inflamación de la
vejiga urinaria, un problema que afecta de manera más frecuente
a las mujeres que a los hombres. Y, por cierto, en el caso de estos
puede estar relacionado con disfunciones de la próstata.
• Qué la origina
Casi el 85% de las infecciones del tracto urinario están
causadas por la Escherichia Coli, una bacteria que normalmente está
presente en el colon. En las mujeres, como hay mucha proximidad
entre el ano y la vagina, la bacteria se puede introducir en la
uretra (el conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta el
exterior) por la contaminación fecal. Por eso es importante
limpiarse de delante hacia detrás tanto después de
defecar como de orinar.
También un factor externo -como el exceso de frío
o la humedad en el bajo vientre- puede producirla; por ejemplo,
llevar bañadores húmedos largo tiempo, sentarse un
buen rato sobre una superficie fría...
Los factores que incrementan el riesgo de infección son
el embarazo, las relaciones sexuales, el uso del diafragma o una
obstrucción en el tracto urinario.
Desde el punto de vista psicosomático, la cistitis aparecería
al solucionar un problema que tenga que ver con definir los límites
del propio territorio. Por ejemplo, no poder evitar la intromisión
de otros en el espacio vital de uno.
• Síntomas
Los síntomas típicos de la cistitis incluyen el deseo
frecuente de orinar -incluso después de haber vaciado la
vejiga-, acompañado por una sensación de ardor. La
orina puede parecer turbia y tener un olor fuerte, desagradable.
A veces se siente dolor en la parte baja del abdomen. |

• Estrategias dietéticas para prevenirla y tratarla
• Beber abundante agua durante el día (mínimo
2 litros), preferentemente mineral o filtrada; o,
• Beber 2 litros de infusión de gayuba y manzanilla
romana (al 50%).
• Beber un vaso de zumo de arándano sin azúcar
2-3 veces al día. Los arándanos contienen una sustancia
que impide a las bacterias adherirse a las paredes de la vejiga.
El zumo también produce ácido hipúrico en
la orina, que inhibe el crecimiento de las bacterias. Se usa en
la prevención no en el tratamiento. Los zumos de apio y
perejil también son beneficiosos.
• Hacer una dieta limpia y completa. Debería consistir
en granos completos -como el arroz integral- hervidos con sal
marina, mijo y quinoa, verduras (especialmente -el nabo y el apio-
y hojas verdes como la acelga, la espinaca o la col), legumbres
arriñonadas (por ejemplo, las alubias), pescado, semillas
(excluyendo los cacahuetes) y huevos biológicos o yogur
de leche de cabra así como frutas (excepto cítricos)
en pequeñas cantidades.
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Qué eliminar o reducir •
Diuréticos como el té, el café o el alcohol
ya que deshidratan el cuerpo y son muy acidificantes.
• La carne, el chocolate, los quesos, los alimentos
refinados, el azúcar, la miel, la sal y los productos
que contengan levadura ya que pueden agravar la cistitis.
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Dieta
y cáncer de pecho
Investigadores del New England Medical Center de Boston aseguran
que las mujeres con dietas vegetarianas o similares desarrollan
menos cáncer de pecho. Los estudios encontraron que estas
mujeres procesan los estrógenos de manera diferente y
los eliminan más rápidamente de su cuerpo. La
investigación se efectuó con 45 mujeres pre y
post menopáusicas. Aunque las mujeres vegetarianas tomaban
sólo la tercera parte de la proteína y grasa animal
en comparación con las otras, eliminaban 2 ó 3
veces más estrógenos.
Los niveles altos de estrógenos se asocian con el cáncer
de pecho. |
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Ayudas
Los siguientes suplementos son beneficiosos en la prevención
y tratamiento de esta infección:
• Polvo o zumo de arándano.
• Vitamina C (en su forma de ascorbato de magnesio).
• Acidophilus u otro regenerador de la flora intestinal.
• Judías Azuki y otras legumbres arriñonadas
(tomar 4-5 cucharadas al día).
• Trigo sarraceno (kasha). Tomar un plato diario.
• Consejos
• Llevar ropa interior de fibras naturales como el algodón
(mucho mejor que sintéticas).
• Evitar el uso de jabones comerciales ya que pueden producir
irritación. Se recomiendan los productos con PH equilibrado.
• Después de mantener relaciones sexuales las mujeres
deberían orinar lo antes posible.
• Tomar leche de soja, arroz o avena antes que leche de vaca.
• Si hay crisis de picor o dolor se puede beber agua mineral
con una pizca de bicarbonato. La mejoría suele producirse
en los 30 minutos siguientes.
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Grasas
saturadas y cáncer de pecho
Los productos Lácteos con grasa saturada son uno de los factores
más potentes en el desarrollo del cáncer de pecho. Al
menos, un estudio sobre 250 mujeres con cáncer de pecho efectuado
en Vercellli (Italia) mostró que éstas solían
consumir más leche, quesos grasos y mantequilla que las mujeres
sanas de su misma edad en Italia y Francia. |
Según
estos datos, el riesgo de cáncer de rama se triplica en las
mujeres que consumen la mitad de sus calorías en forma de grasa
morada y del 8% al 20% de sus calorías en forma de proteína
animal. Estos datos sugieren que durante la vida adulta una reducción
en la ingesta diaria de grasas y proteínas de origen animal
contribuye a una reducción sustancial de la incidencia del
cáncer de pecho. |
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• Obesidad y cereales
integrales
Hace 25 años científicos norteamericanos desarrollaron
una investigación para medir cuál era el nivel de
azúcar en la sangre de las personas tras haber comido diferentes
alimentos. Nacía así lo que vendría a denominarse
índice Glucémico o I. G., clasificándose los
alimentos en función de cómo afecta cada uno al nivel
de azúcar en la sangre. Es decir, que un I. G. elevado en
un alimento indica que el mismo provoca una presencia rápida
y excesiva de glucosa en la sangre. Desde entonces el I. G. es ampliamente
utilizado en el control de la diabetes pero también en el
del peso. Porque hoy se sabe que consumir alimentos con un I. G.
alto puede provocar cambios hormonales y metabólicos que
lleven a comer demasiado a los individuos obesos. |
Pues bien, la profesora Jennie Brand Miller, coautora del libro
The Glucose Revolution y que ha pasado largo tiempo investigando
el índice I. G., afirma que los hidratos de carbono son
supresores naturales del apetito (si bien los refinados lo hacen
sólo temporalmente y pueden producir posteriormente crisis
de hambre) y que, de todos los carbohidratos, los de I. G. bajo
sacian más el apetito y previenen los "ataques de
hambre".
Además añade que la insulina no sólo regula
el nivel de azúcar en la sangre sino que tiene que ver
en cómo el cuerpo almacena las grasas. Bien, pues según
Brand, regulando los niveles de insulina con alimentos de bajo
I. G. se ayuda al cuerpo a quemar la grasa más eficazmente.
Su investigación muestra que, incluso si la ingesta de
kilocalorías es la misma, la gente que come alimentos bajos
en I. G. pierde más peso que aquellos que comen alimentos
altos en I. G.
En su libro muestra la evidencia de un estudio en el que los participantes
fueron divididos en 2 grupos: los que comían alimentos
bajos en I. G. y los que comían alimentos altos en I. G.
La cantidad de grasas, calorías, proteínas, carbohidratos
y fibra fue la misma para ambos; la única diferencia fue
el factor I. G. de sus dietas. Después de 12 semanas los
participantes del grupo bajo en I. G. habían perdido entre
9 y 12 kilos más que los del grupo alto en I. G.
En general, los alimentos que contienen carbohidratos que producen
una alta respuesta glucémica (alto I. G.) son, sobre todo:
• Los productos refinados (pan, pastelería, bollería...).
• El azúcar y la miel.
• Los refrescos.
• Los zumos edulcorados.
• El abuso de frutas.
Por el contrario, los alimentos con bajo I. G. son, en general:
• Los cereales integrales (arroz, quinoa, cebada, avena,
trigo..) y, especialmente, el mijo y el mijo sarraceno.
• La pasta integral.
• Las verduras.
• Las legumbres.
• El pan integral.
En definitiva, incorporar alimentos con bajo I. G. a la dieta
se asocia con una reducción de glucosa en sangre y un menor
nivel de insulina y grasa lo que permite controlar la tendencia
a la obesidad.
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Cuando la obesidad se debe a un
exceso de toxinas
Hay ocasiones en que la obesidad puede ser la respuesta al exceso
de toxinas acumuladas en el cuerpo, muchas de las cuales -las
más dañinas, como los pesticidas y los metales pesados
son absorbidas y almacenadas en la grasa corporal. Y es que como
al cuerpo no le gusta dejar que la concentración de sustancias
potencialmente peligrosas sea muy alta, una manera de controlarlas
y man¬tenerlas fuera de la circulación es almacenarlas
con la grasa.
Ello implica que cualquier régimen para perder peso deba
incluir medidas para ayudar al cuerpo a eliminar esas toxinas.
Algo a lo que podemos contribuir bebiendo más cantidad
de agua, caldos de verdura y algas -como Wakame y/o Kombu- así
como ingerir fibra y micronutrientes antioxidantes como el betacaroteno,
las vitaminas C y E, y minerales como el selenio y el zinc.
Otro potente desintoxicante es la pasta de soja fermentada llamada
miso, de gran capacidad depurativa y de la que debe diluirse una
cucharadita de té en una taza de sopa.
Cabe comentar, finalmente, que otro método con el que
el cuerpo intenta diluir las toxinas es mediante la acumulación
de agua por lo que las personas con retención de líquido
también se pueden beneficiar con un programa de desintoxicación.
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Legumbres
contra el colesterol
Las personas con el colesterol alto que añadan a su dieta media
taza diaria de legumbres (lentejas, judías arriñonadas
-como alubias-, garbanzos, habitas y otras) tienen una media de bajada
en los niveles de colesterol del 20% a las 3 semanas de incluirlas
en la dieta.
Las legumbres, para su correcta digestión, deben estar muy
bien cocinadas y se pueden acompañar de verduras y especias
carminativas como la zanahoria, el puerro, la cebolla, el laurel,
el cardomomo, el ajo o el cilantro.
También deben evitarse comerse con pan y/o grasas de origen
animal siendo recomendable su acompañamiento con arroz o pasta
(mejor integrales).
Existen recetas muy ricas elaboradas con legumbres. Un ejemplo podría
ser éste:
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Lentejas
con verduritas:
• 1 taza de lentejas (de 2 a 2 tazas y media de agua mineral
por taza de lentejas).
• 1 taza de cebolla cortada en dados.
• 1 taza de apio cortado en dados.
• 1 taza de zanahoria cortada en dados.
• 1 cucharadita de postre de sal o - cucharadita de postre de
salsa de soja
• perejil
Lave las lentejas. Ponga luego los dados de cebolla, apio y zanahoria
en un cazo, deposite las lentejas encima y añada el agua. Espere
entonces a que el agua hierva, baje el fuego, tape el cazo y cueza
todo a fuego lento du¬rante 40 o 45 minutos. Añada la sal
o la salsa de soja y espere entre 10 y 15 minutos más. Sírvalo
a continuación en un bol grande y esparza el perejil por encima.
Por último, sírvalo. |
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